El principito tenía sobre las cosas serias ideas muy diferentes de las ideas de las personas grandes.
-Yo- dijo aún- poseo una flor que riego todos los días. Poseo tres volcanes que deshollino todas las semanas. Pues deshollino también el que está extinguido. No se sabe nunca. Es útil para mis volcanes y es útil para mi flor que yo los posea. Pero tú no eres útil a las estrellas...
El hombre de negocios abrió la boca pero no encontró respuesta y el principito se fue.
Decididamente las personas grandes son extraordinarias, se decía para sus adentros durante el viaje.
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