Tengo personalidad adictiva y tu eres mi sustancia preferida. Corriendo por mi sangre noche y día, al principio abriste un mundo nuevo y ahora eres las pilas para vivir en el que tengo. Lo necesito para levantarme cada mañana, para encarar un día nuevo, para quitarme la coraza y que me insufles tu veneno que a mi me sabe tan bueno. Así que hoy te pediré otra vez que digas con la boca bien grande, con tu boquita de caramelo, hoy dímelo, dime ¡te quiero!
Suscribirse a:
Enviar comentarios
(
Atom
)

No hay comentarios :
Publicar un comentario