¡Bésame! Lo voy a echar de menos, piensa bien lo que hice por ti todo este tiempo. Soy culpable de abrazarte en el mar muerto, de besarte a cielo abierto, de soñarte una vez más. Culpable de quererte aquí, sin miedo. Que me lleven prisionera a la cárcel, por amar. Culpable de entregarme entera, de tirarme al fuego para volverme a quemar. Guardaré aquel día de abril y pensaré que estás allí de nuevo, te veré y volveré a latir. Te llevo dentro. ¡Qué me lleven prisionera! ¡Qué me aten los loqueros! Culpable de pensar en ti, mi delito más sincero. Prisionera de tus besos, de tus ojitos inquietos. Acusada de sentir esta bola de fuego.

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