"Siempre he pensado que si es tan fácil salir del juego, ¿Por qué jugamos?
Me daba la sensación de que aquella anciana leía mis pensamientos, o eso parecían indicar aquellos ojos que me observaban con tanta atención...
Sabía que había mucha sabiduría en ella, y lo mejor era que deseaba compartirla conmigo.
—Lo que te diré...— Comenzó en un tono excesivamente bajo, tuve que acercarme mucho— lo que te diré tan sólo te servirá si te lo tomas como norte de tu vida. Si lo mezclas con otras filosofías o principios no conseguirás nada.
Asentí obediente.
—Son sólo dos conceptos.- Su tono se elevó, pero ya no quise apartarme de su vera—. Por un lado, recuerda algo tan sencillo como que querer es siempre más valioso que te quieran.
»Querer mueve y detiene mundos. Que te quieran si tú no quieres, te acaba aletargando.
Hizo una pausa mientras amanecía en Capri. No intenté ni siquiera asimilarlo. Toda la vida me he dejado querer, y quizá aquello era insuficiente.
—Lo segundo y más valioso para llevar tu vida adelante es que debes darte cuenta de que nos hemos pasado la vida desde pequeños respondiendo a la pregunta «qué me gusta».
»Qué me gusta de comida, de ropa, de juguetes, de estudios, de trabajo, de amistad, de amor, de sexo...
»Y ese “qué me gusta” marca nuestro mundo. Da la sensación de que si nos gusta algo es un indicador de un rumbo o un deseo, y debes saber que no.
»Lo que nos gusta no es nuestro camino, ni tampoco lo que no nos gusta. A veces el rumbo puede estar en lo que nos provoca indiferencia, en aquello que no nos apasiona ni aborrecemos.
»Entiende esto... Has de confiar en ti, no en lo que crees que te gusta a ti... La senda no la marca lo que te gusta a ti, sino que la marcas tú…"

Si tú me dices ven, lo dejo todo... Pero dime ven.

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