«¿Eres una cebra blanca con rayas negras
o una cebra negra con rayas blancas?»
La cebra, mirándome, me preguntó:
«¿Tú eres un hombre inquieto con momentos tranquilos
o un hombre tranquilo con momentos de inquietud?
¿Eres un tipo descuidado de maneras ordenadas
o un tipo ordenado de maneras descuidadas?
¿Eres un hombre feliz con momentos tristes
o un hombre triste con momentos felices?»
Nunca más le preguntaré a la cebra sobre sus rayas.
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